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Seduction starts within the package. Desire arouses along the proliferation of shapes and sizes. Everything has a purpose; shape, size and color. Producers play safe with standard, uniform and duplicable layouts. Industrial design finds its meaning not only by relying on pleasant and decorative patterns, but also by creating memorable images. Consumers feel really well as long as they have the conviction that someone shares their sensibility and preferences. A scent is a perfect abstraction for flattering one’s senses to the point of believing a vanishing fragrance has been personally and naturally created for one. It so happens that consumers don’t realize that as production grows, the bogus illusion of individuality is doomed to fade away. But this is just a part of a big scenario that has led Carolina Bazo’s research as she imagined a non standard line of artistic products based upon an altered matrix of a designers perfume.

Because asymmetry expresses the appeal of an artificially not mass-produced object, Bazo’s line is meandering and irregular. Each case depicts an individualized design proposed to please every social imaginary consumer’s sensibility, no matter the sex nor the age. Everyone will discover that the organic and abstract shapes represented on the resin plates are actually little faces, real identities. The artist plays subtly with this female depictions: a spider-woman, a chubby midwife, a femme fatale, a joyful old woman, a rebel teenager, amongst others. These also refer to a symbolic exchange, where no one is led towards a romanticized perception of human nature as an eternal asset. Encapsulated form and color could be a powerful suggestion that feminine beauty is a precious commodity. The lack of unity and uniqueness points out, however, that formal beauty is not a viable option. There is no need to rush to say that beauty equals eternal value, just as it is not provable nor eternal -woman’s essence- the so called Eternal Feminine. By means of this materially devoid installation that insinuates, speculates, disenchants, distills and breathes a plural femininity, it is asserted that individuals still need to fully recognize themselves in others to affirm togetherness in a world that is contingently, contentiously and belligerently changing.

Esensia Doméstica

La seducción empieza por el envase. El deseo despierta acompañado por la proliferación de formas y tamaños. Nada es gratuito en la forma y el tamaño, tampoco en la forma y el color. El productor prefiere lo estándar, lo uniforme y lo replicable. El diseño industrial encuentra sentido no solo en valerse de lo agradable de un patrón decorativo sino también en una construcción de imágenes recordables, aunque claro, siempre es más fácil recordar aquello que entra por los ojos con gusto. Cuando el consumidor se convence a si mismo que alguien ha tenido su sensibilidad en cuenta y que ha pensado especialmente en sus preferencias, se encuentra muy a gusto. Un aroma, una fragancia evanescente es un perfecto intangible que hace que uno sienta sus sentidos tan halagados que resulta inverosímil pensar en que no sea naturalmente para uno. Ocurre a menudo que el consumidor no cae en cuenta que cuando los números aumentan, la ilusión de individualidad no sobrevive sin menoscabo. Pero eso es solo parte del trasfondo que a Carolina Bazo le ha interesado investigar mientras imaginaba una línea no lineal de productos artísticos elaborados sobre la matriz transformada de un perfume creado por un diseñador.

La línea de Bazo es sinuosa e irregular y es porque en la asimetría se cumple otra manifestación del atractivo de un objeto artificial que no emerge de una línea de producción masiva y automatizada para sumarse al mundo por la tangente del arte. Aquí en cada caso estamos ante un diseño individualizado que se propone como la base del principio de placer para consumidores de imaginarios. Apela a las sensibilidades de todos los sexos y edades. Cada quien descubrirá luego que las formas abstractas de acento orgánico contenidas en las placas de resina tienen un pequeño rostro, una identidad. La artista juega con estas representaciones femeninas de manera sutil: una mujer araña, una matrona regordeta, una mujer fatal, una vieja perica, una adolescente rebelde y otras. Se trata, también, de un juego de alusiones a un comercio en el cual el intercambio simbólico no lleva a nadie de regreso a una percepción idealizada de la naturaleza humana como bien eterno. Forma y color encapsulados podrían estar sugiriendo poderosamente que la belleza de la mujer es un bien preciado. La ausencia de unidad y la irrepetibilidad en la presentación señalan, sin embargo, que la belleza formal francamente no es una opción real. No hay por qué apresurarse en afirmar que belleza = valor eterno; del mismo modo que no es verificable y menos eterna, la esencia de la mujer, el llamado eterno femenino. En esta instalaciòn de gran economía de medios se insinúa, se especula, se decanta, se destila y se respira una pluralidad femenina en la que se asume que las individualidades todavía tienen que reconocerse plenamente unas a otras para afirmarse en conjunto en el mundo cambiante, contingente, contencioso y beligerante modelado por varones.

Jorge Villacorta
November 2009

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